Lo nuevo siempre tiene algo especial. Es, indescriptible. Como cuando te compras un coche nuevo, y respiras ese olorcito a nuevo que te hace disfrutar de la novedad, de lo recien estrenado.
Hace unos días, vengo oliendo ese perfume. Saboreando las cosas nuevas que trae el fin del verano. Las primeras gotas ( aunque aquí en alcalá, se le teme má a la lluvia que a un loco con un machete ), los días que empiezan a hacerse más cortos, las noches que refrescan, los horarios del trabajo, las series de televisión, las reuniones carnavaleras, los ensayos, los nuevos compañeros, las caras de los componentes cuando les traemos algo nuevo, en fin... tantas cosas, que disfruto como un loco, porque como ya dije, para los carnavaleros, llegar septiembre es comenzar, como si del 1 de enero se tratase, y eso conlleva... muchos nuevos momentos.
Creo que disfrutamos tanto las cosas nuevas, porque apreciamos el valor de las viejas. Con el paso del tiempo, descubrimos que cada momento que pasa por delante de nuestros ojos no vuelve a repetirse... y quizás sea por eso, que aprendemos a disfrutar las cosas nuevas con tanta pasión y emoción, que nos pueda marcar ese momento para que así cuando lo consideremos pasado pueda perdurar en la memoria.
Os dejo una dulce melodía para que disfruteis un poquito del pasado y le demos una buena bienvenida al futuro.

1 comentario:
Very fine......
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